El Imperio del Monopolio 1×33: Edición Masibón

Ahora, por segunda vez en más de un año, estaban desnudos ante el otro.  Andrés quiso verla, contemplarla, así que dejó de besarla un momento y se separó un poco para poder admirarla a gusto, pero no pudo disfrutar mucho tiempo de la vista, pues tenía prisa por algo más tangible; así que se acercó y empezó a besarle el cuello, bajó a los pechos, el vientre y luego con los labios desprendió el bikini de seda con encajes, que más que ocultar, resaltaba el tesoro que él deseaba descubrir.  Ahora no tuvo que pasarlo sobre sus sandalias de tacón, pues fue lo primero que ella aventó cuando entraron a la habitación.  Luz María se echó hacia atrás y él la siguió, quedando sobre ella, se frotaron como siempre, pero ¡qué diferencia!, ahora no había ropas que estorbaran ni se interpusieran entre ellos; ella se excitó tanto, que le pidió la unión total, cuando lo hizo, Luz María lanzó un grito que asustó a Andrés “¿te lastimé?”, ella rio, “no, grito de placer, aquí sí puedo hacerlo”.  Se sentía feliz de poder demostrar sus emociones y gritar, jadear, gemir ¡era maravilloso!

El la amó apasionadamente y ella le correspondió en la misma forma; cuando sintió que Andrés llegó al “punto sin retorno”, se preparó para el “gran éxtasis”, como le llamaban al orgasmo simultáneo, en el que gozaban más, porque además de su propio placer, disfrutaban del placer del otro.  Los dos llegaron al mismo tiempo al final y se sintieron más que nunca como un solo ser en lo máximo de su expresión.

Llegó el relajamiento, necesario, porque se habían fatigado mucho.  En esa ocasión él no se había separado de Luz María de inmediato, como lo hacía usualmente, sino que se había quedado unido a ella y de vez en cuando hacía un movimiento que la hacía volver a gemir, sin saber si era todavía residuos del clímax de Andrés o si lo hacía para darle más placer.

Al fin se separaron y él se acostó a su lado, rodeándole los hombros con su brazo; ella se acurrucó en ese hueco y con su mejilla rozaba a el velludo pecho de Andrés.  Todavía no podían hablar; tardaron bastante para poder hacerlo.  El inició la plática.

-¿Cómo te sientes?

-Feliz, ¿y tú?

-Si esto es la felicidad, desde luego que me siento feliz, pero ¿no crees que si es así, dura muy poco?

-No lo digas.  Me siento feliz ahorita y es lo único que me importa, para mí la felicidad es un estado de ánimo y dura… hasta que se acaba.  Déjame ser feliz aquí y ahora, sin preguntarme cuánto va a durar ¿sí?-  él no contestó, sólo la besó tiernamente en los labios.

Sí, seguimos con el relleno.

Todo esto y más en esta nueva edición subersiva del gabinete del órgano de dominación mundial más retarded: el imperio del monopolio.

Descarga el programa y llévalo contigo aquí.

El equipo:

Cristian Pérez

José Antonio Rey a.k.a. JPelirrojo

Álvaro Lorite

Javi de la Morena

Maykel Pérez

Adrian Gándara

Para cualquier otra cosa, nos puedes encontrar en:

Twitter: @imonopolio

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